Hay una regla que el Deportivo ha manifestado una y otra vez en las primeras nueve jornadas de Liga. Es su identidad, su idiosincrasia, su forma de ser. Competir va por enfrente. Su buen comienzo de Liga le dio un colchón que en este momento aprovecha , en la primera racha sin ganar (sin encuentros sucesivos ) de la temporada.
No será la última. Es lo habitual para un recién ascendido que está logrando algo mucho más excepcional : gane, empate o pierda, nunca se cae de los encuentros. No lo hizo en Anoeta con un 3-0 en contra, ni tampoco en Villarreal cuando vio el encuentro huír y acabó remontado. Es cierto que tendrá que hacerlo sin Aubameyang, el hombre hatajo ; o sin Casadó y Bright Ede, dos fichajes importantes este verano, uno por esperanzas y otro por inversión. Tampoco estará el siempre y en todo momento revulsivo Eddahchouri, quien ejemplariza el valor de la unidad B; ni Noé Carrillo. Pero si algo caracteriza al grupo de Antonio Hidalgo es su espíritu a no reblarse, herencia oscense para un Dépor que procurará dar la sorpresa en el Metropolitano.
El Atlético de La capital española de Diego Pablo Simeone espera con su arsenal , a excepción de Koke, Cuti Romero y con la duda de Kang In Lee. Prácticamente 300 millones apartan los límites salariales de las dos escuadras. Cada temporada son cada vez más las distancias que se generan entre los tres grandes del fútbol nacional y el resto de la competición. Pero no hay excusas. Es fútbol, once contra once y 90 minutos en los que el Deportivo tiene 2 objetivos claros. El primero, el obvio , puntuar. El segundo, salir con mejores experiencias. El empate ante el Levante dolió de manera especial por el de qué forma. Desde el triunfo en La Cerámica el aparato coruñés ha empatado frente Getafe y Betis; y ha caído ante Sevilla y Real Sociedad, aparte del 1-1 de la jornada pasada. Busca mejorar sus números, pero también competir en un feudo en el que no gana desde la temporada 99/00, que supuso el descenso de unos y la consagración nacional de otros.
Los rojiblancos son el cuarto aparato contra el que mucho más veces se ha enfrentado el Deportivo a lo largo de su crónica. Un 52% de las oportunidades (55 duelos) acabaron en derrota. Desde aquel 1-3 de noviembre de 1999, los blanquiazules solo han vencido en siete de 32, todas y cada una ellas en Riazor, y ninguna desde 2009, la última vez. De las últimas 14, once fueron derrotas. La distancia en la última década y media entre ambas escuadras se ha alargado hasta el punto que los colchoneros viven en otro escalón competitivo. Llevan 14 temporadas consecutivas accediendo en Champions League, años en los coruñeses han bagado por las tinieblas. Pero ha regresado para, en algún momento , ver a todos a los ojos.
Las bajas merman las posibilidades de Antonio Hidalgo , que debe decidirse entre ir a buscar el balón o resguardarse y transitar. Bright Ede va a ser baja y Miguel Loureiro y Lucas Noubi se disputan el puesto. Lorenzo Amatucci, a priori, retornará al equipo , presumiblemente por Riki, ya que en un desafío como este, Diego Villares en el centro del campo es imprescindible. El de Samarugo se juntará con el italiano y Mario Soriano para contener la medular. Será importante , además de esto , su aporte para defender el balcón del área de los excelentes golpeadores que tiene el Atleti. El Deportivo, en este aspecto, es tendencioso a desproteger su media luna, zona en la que Julián Álvarez o Álex Baena son letales.
Si Hidalgo apuesta por mucho más control, Luismi Cruz; si desea transitar y también intentar contragolpear, Mella, Adama Traoré o Altimira se disputan la posición de carrilero, con un posible cambio de sistema al 5-3-2. Arriba, Yeremay va a acompañar a Bil Nsongo. Serán la gran promesa para asaltar el Metropolitano.
Leo Román, en la mira
El Deportivo sabe que deberá rozar la perfección para puntuar, y va a ser clave la actuación de su portero, Leo Román, que buscará resarcirse tras el último acercamiento. Todavía no dejó la portería a cero, y su participación va a marcar el devenir el equipo en el Metropolitano
